
martes, 22 de septiembre de 2009
Interacción con el espectador
Estas formas orgánicas plasmadas en un volumen geométrico se van transformando en movimiento. Imágenes planas cuya representaciones fragmentadas del cuerpo se van combinando para construir un cuerpo visto de otra manera. Para ello he estado construyendo objetos de origami en movimiento con la posibilidad de ser manipulados por el espectador. A fin de proponer mayor interacción por medio del tacto, pretendo utilizar un soporte con textura que emule la piel, pienso en un papel terciopelo por ejemplo. Aunque no me lo habia planteado originalmente, considero que una forma de seducción de las piezas puede darse por medio de la textura.
Confrontación con la propia mirada
En la primera etapa del proyecto parto de la confrontación con mi propia mirada, construyo una serie de poliedros con diferentes imágenes a fin de ir transformando el cuerpo en una geometría que pretendo me lleve al concepto de fractal. Como primer acercamiento estoy elaborando una serie de poliedros cuyas aristas transforman la percepcion visual del cuerpo.Paralelamente, un objeto que invita asomarse de manera vouyerista para descubrirse observado. Es otro poliedro con el que intento poner al espectador en el centro de la mirada, de sí mismo y del otro.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Ensamblajes
Este es un proyecto fotográfico en el que se realizarán objetos tridimensionales a manera de ensamblajes. La construcción de ellos esta basada en dobleces y cortes creando planos geométricos acomodados de tal manera que las imágenes contenidas se fragmenten y/o se multipliquen a causa de la utilización de espejos.
Si bien los espejos reflejarán las fotografías, también lo harán con el espectador que se asoma a ver la pieza, convirtiéndose en este momento en parte de la obra. Por lo que estas piezas son dinámicas, pues se transforman con la imagen reflejada de cada espectador y, parafraseando a Lacan, se estructuran con la mirada del otro porque fueron vistas de determinada manera.
Así, cada pieza es un cuerpo reinventado, es como un ser que cobra vida a través de reinventarse en la mirada del “otro” y que ese “otro” también se reinventa pues al ser parte de la pieza por el reflejo en ella, se estructura en su propia mirada a través del espejo, en este momento se cierra la pieza como un circulo que gira infinitamente.
Este planteamiento es el hilo conductor del proyecto, por supuesto no quiere decir que todas piezas sean en este estricto sentido. Diferentes formatos y construcciones van a dar forma a este concepto. Lo mas importante es conservar la noción de reflexión, fragmentación y multiplicidad que brinda el espejo.
Si bien los espejos reflejarán las fotografías, también lo harán con el espectador que se asoma a ver la pieza, convirtiéndose en este momento en parte de la obra. Por lo que estas piezas son dinámicas, pues se transforman con la imagen reflejada de cada espectador y, parafraseando a Lacan, se estructuran con la mirada del otro porque fueron vistas de determinada manera.
Así, cada pieza es un cuerpo reinventado, es como un ser que cobra vida a través de reinventarse en la mirada del “otro” y que ese “otro” también se reinventa pues al ser parte de la pieza por el reflejo en ella, se estructura en su propia mirada a través del espejo, en este momento se cierra la pieza como un circulo que gira infinitamente.
Este planteamiento es el hilo conductor del proyecto, por supuesto no quiere decir que todas piezas sean en este estricto sentido. Diferentes formatos y construcciones van a dar forma a este concepto. Lo mas importante es conservar la noción de reflexión, fragmentación y multiplicidad que brinda el espejo.
martes, 1 de septiembre de 2009
La mirada del otro / Reinvenciones de un mismo cuerpo
Sublima el goce y el sufrimiento. Se expande y se contrae hasta su fragmentación, transgrede con su desnudez. El cuerpo ha sido atravesado por la política, el discurso científico, el poder. Su naturaleza más íntima y ancestral engendra el deseo que es lo que mueve a toda acción humana.
El deseo rebasa toda lógica y el cuerpo sucumbe ante el conflicto satisfacción-frustración produciendo una separación en la atención del individuo: le pongo atención a lo que deseo porque allí me jala el subconsciente pero cambio al siguiente instante y le pongo atención al deber porque he construido una serie de circunstancias externas a mí. A partir de este conflicto, planteo una fragmentación representada por el cuerpo en la que cada fragmento “funciona cada cual por su lado”.
Muchos deseos inconcientes son gestados en las entrañas del cuerpo, comer, dormir, etc quizás sean los más notorios y por ello sean definidos como necesidades, sin embargo hay un deseo más elemental que es el deseo de ser entendido, estar cierto de que el mensaje emitido ha sido decodificado.
Según el psicoanálisis lacaniano, el cuerpo del bebé funciona como si estuviera fragmentado debido a que su cerebro aún no es capaz de coordinar su cuerpo lo que causa miedo y angustia. Esta situación de caos empieza a disolverse cuando el bebé descubre su imagen reflejada en el espejo ya que observa que hay comunicación con ella pues la imagen reflejada imita sus movimientos. El primer espejo lo encuentra en la mirada de la madre que lo mira, si él sonríe que la mamá sonría, si él llora que la mamá reaccione. Esta comunicación pre-verbal es fundamental para el ser humano.
Esta es la materia prima que nutre este proyecto: la búsqueda de la mirada del “otro” con la cual satisfacer el deseo de ser entendido. Su búsqueda la propongo a partir, primero de la confrontación con el espejo: “lo que creo que soy” y “lo que refleja la imagen”. En el espejo percibo como primera sensación a alguien que esta afuera de mí, es decir a “el otro”, inmediatamente después reconozco la imagen reflejada, la asimilo como “lo que soy”, pero también esa imagen me cuestiona. La experiencia especular me fragmenta con sus juicios hacia mis emociones, mis acciones, mis decisiones. De alguna manera esta confrontación deconstruye a la que creo que soy y me trato de agarrar de algún fragmento de esa imagen, de una parte aislada, de uno de esos pedacitos, para saberme “yo”.
Lo que me interesa de este proceso de deconstrucción es la posibilidad de reinventar el propio cuerpo a través de recuperar esas partes y crear nuevas construcciones, proponiéndole al espectador una mirada diferente. Como plantea Jacques Lacan en su Teoría del Espejo: “El ser humano se va estructurar en la mirada del otro y nosotros somos lo que somos porque fuimos mirados de una determinada manera”.
El deseo rebasa toda lógica y el cuerpo sucumbe ante el conflicto satisfacción-frustración produciendo una separación en la atención del individuo: le pongo atención a lo que deseo porque allí me jala el subconsciente pero cambio al siguiente instante y le pongo atención al deber porque he construido una serie de circunstancias externas a mí. A partir de este conflicto, planteo una fragmentación representada por el cuerpo en la que cada fragmento “funciona cada cual por su lado”.
Muchos deseos inconcientes son gestados en las entrañas del cuerpo, comer, dormir, etc quizás sean los más notorios y por ello sean definidos como necesidades, sin embargo hay un deseo más elemental que es el deseo de ser entendido, estar cierto de que el mensaje emitido ha sido decodificado.
Según el psicoanálisis lacaniano, el cuerpo del bebé funciona como si estuviera fragmentado debido a que su cerebro aún no es capaz de coordinar su cuerpo lo que causa miedo y angustia. Esta situación de caos empieza a disolverse cuando el bebé descubre su imagen reflejada en el espejo ya que observa que hay comunicación con ella pues la imagen reflejada imita sus movimientos. El primer espejo lo encuentra en la mirada de la madre que lo mira, si él sonríe que la mamá sonría, si él llora que la mamá reaccione. Esta comunicación pre-verbal es fundamental para el ser humano.
Esta es la materia prima que nutre este proyecto: la búsqueda de la mirada del “otro” con la cual satisfacer el deseo de ser entendido. Su búsqueda la propongo a partir, primero de la confrontación con el espejo: “lo que creo que soy” y “lo que refleja la imagen”. En el espejo percibo como primera sensación a alguien que esta afuera de mí, es decir a “el otro”, inmediatamente después reconozco la imagen reflejada, la asimilo como “lo que soy”, pero también esa imagen me cuestiona. La experiencia especular me fragmenta con sus juicios hacia mis emociones, mis acciones, mis decisiones. De alguna manera esta confrontación deconstruye a la que creo que soy y me trato de agarrar de algún fragmento de esa imagen, de una parte aislada, de uno de esos pedacitos, para saberme “yo”.
Lo que me interesa de este proceso de deconstrucción es la posibilidad de reinventar el propio cuerpo a través de recuperar esas partes y crear nuevas construcciones, proponiéndole al espectador una mirada diferente. Como plantea Jacques Lacan en su Teoría del Espejo: “El ser humano se va estructurar en la mirada del otro y nosotros somos lo que somos porque fuimos mirados de una determinada manera”.
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